Facebook no se cansa de borrarme fotos, les pone cachondos, ven una denuncia y tecla al canto.
Me podría imaginar al censor maléfico, con un gato blanco y una sonrisa de medio lado, pero no, creo que es un imberbe que no pilla el sarcasmo ni con neones.

Me eliminan esta perla sin sentido y me indican una página de ayuda para suicidas.
Lo único que se suicidó aquí son las neuronas de esta mema y las del inútil que ha visto indicios de suicidio en esto.
Juanes.
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