Aperitivo.

Paras un momento para saborear una cerveza con un aperitivo, tardan en atenderte, aunque en el bar no hay clientes.
-  ¿Qué va ser?
(Espero que gases, cómo esté embarazado, estoy jodido)
- Una cerveza y un pincho de tortilla.
Releo el As mientras espero, el único que está en el local se pega a mi por el dicho de "cuatro ojos ven más que cuatro", su hedor a sudor rancio borra la noticia de las cejas de Cristiano.
Me separo del jubilado, para ti la prensa asqueroso.   
Viene el mugriento camarero con una Cruzcampo caliente y una tortilla, de esas falsas, calentada en el microhondas, la temperatura habría derretido el anillo de Frodo.
Sin tapa, porque si pides de comer te la limpian los cabrones. 
La tortilla asquerosa, pegas un trago al brebaje para pasar  la manduca, empeora el tema, ese sabor a medicina antigua, no la escupo, aunque debería tirársela a la cara. 


Pago, me marcho, cabreado y con mal sabor de boca. 


Juanes.
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